Mientras levemente pasa una brisa por mi piel, escucho risas y juegos de niños, la noche es bastante fría hoy, parece que no hay nada que decir acerca de eso. Es complicado ahora, mirar la ventana o encontrarse con un recuerdo escurriéndose en mis paredes, estoy en blanco, al viento, en una paz indecifrable.
Una y otra vez, brisa y escalofríos; hace tiempo que ya no pienso, no escribo y no tejiverso mi vida, ¿es cosa del ayer esa triste perspectiva?. Una vez preparo el hoyo, dónde aparentemente, caeré, escucho atenta cómo ya nada me hiere, las heridas sanas, no hay tiempo para sentirse mal, menospreciada, no es la idea ahora.
El tiempo cambia, las flores entornan sus cuellos al sol, y yo perpleja, una mañana de marzo, siento que éste es inicio del fin de mis malas venturas, el inicio de una vida sin miradas por la ventana, sin melancolía en el porvenir.
Y al final, me descubrí sonriendo a la memoria, y viviendo el ahora cómo si mañana ya no hubiera nada.
jueves, 6 de marzo de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
El tiempo, eso ha pasado.
Una parte de mi se cuestionaba lo que estoy pensando ahora mientras tomo una taza de té de unas hojas asquerosas, sin azúcar bajando por mi garganta a tropiezos, apoyo la taza vacía en el final de mi falda y me quedo mirando mis piernas descubiertas. La duda asalta así, de pronto, y recuerdo con rosotro inexpresivo cómo justo en la mañana, mientras tomaba la caja de los tacones negros de los que sin duda no me bajo en todo el día, se me han doblado las rodillas como si fuera a tomar algo del estante de abajo... está vacío, sólo hay cajas con bolsas mujillas que protegen ese montón de perfectas y variadas zapatillas.
Entonces, me pregunto... ¿Cómo diablos llegué aquí?
En retrospectiva, dejaba mis resfriados sin curar por no tomar bebidas calientes, no podía soportar usar una zapatilla ni en una fiesta, odiaba salir.. Es complicado, cuándo veo a una diva despeinada, perfecta, maquillada, reluciente en un top con un nudo, una falda alta y una mirada matadora. De pronto no reconozco quién sea ni de dónde salió. Luego mientras retocaba la luz de mi maquillaje, inerte sin entender que estoy haciendo, miro hacia la ducha vacía y la puerta cerrada, éste lugar es familiar, pero ha cambiado mucho.
Llego ajetreada a una oficina, parece que el mundo depende de mi, y ya tengo una taza de Espresso fuerte en mi mano, y voy bebiéndolo a sorbos y consulto el reloj, son las ocho, me siento fuera de lugar pero algo me impulsa a seguir caminando. Lleno papeleo, firmo cientos de papeles, discuto con personas que obviamente están bajo mi responsabilidad, creo que he contratado dos y he firmado un cheque de jubilación para una mujer algo mayor, de aspecto alegre, paciente y con rostro de necesitar estar en casa ya, y no trabajando para mi. Siento el respeto con el que me miran todas las personas y paso en frente a centenares de habitaciones llenas de voces, cantos y alegría que no me distrae, aunque internamente hace estragos con mis dudas.
Me parece que es medio día y reviso mi teléfono mientras estoy en una elegante feria de comidas, hablo con mi madre con tono de jefa, y me siento internamente vacía, veo el buzón sin mensajes nuevos y algo oprime mi corazón, ese sentimiento si lo conozco, se llama extrañar y ahí me siento un poco yo. De pronto, algo me espanta, veo una llamada entrante de alguien llamado "Annie", tiene una foto de una chica que reconocería como a mi misma, sólo que tiene una sonrisa muchísimo más radiante que la mía, pero esa sonrisa está vinculada con el sentimiento al ver el buzón vacío.
De nuevo, en el coche, voy con una decoradora, al parecer bastante costosa, pero no parece causarme el menor miedo firmarle un cheque de una cifra altísima que ella acepta con una sonrisa y promete terminarme "el trabajo" para dentro de tres días, pondrá todo su personal en ello.
Al salir del lugar veo una lista de cumpleaños de los empleados, tiene más de 50, ¿qué necesitaré yo con tanta urgencia?
En un santiamén de más visitas, más firmas, acuerdos, ceños fruncidos y mucho por hacer, llego a casa, me desmaquillo, guardo los tacones negros, me cambio y voy tan elegante para dormir como para salir. Me acuesto e inmediatamente, de un respingo termino de pie, corriendo para sentarme en un banquillo negro frente a un hermosísimo teléfono inalámbrico. Suena, respondo y allí tengo 15 años, por la forma en que hablo y bromeo, estoy encajando tan bien en mi mente y tan mal en lo demás justo ahora.
Cuelgo y doy saltitos de felicidad, me acuesto feliz y ahora veo lo que ha pasado, y me llena los ojos de lágrimas, soy yo misma, y estoy escuchando "17" de Avril alvigne con la cara entre las rodillas, intentando ser lo más minúscula posible. He crecido, han pasado exactamente 25 años, y ahora, tengo mucho por hacer, una hija de 18 años viajando en el exterior y un esposo que cuando me llama por teléfono me hace sentir como la niña pequeña que era cuando lo conocí.
Tomo un album de fotos y me pongo al día con mi vida, cantidad de éxito y sueños cumplidos llena esas fotos, al rato llega la sonrisa más perfecta del mundo junto con un ramo de rosas, me dice ¡Feliz Cumpleaños! y yo lloro de la emoción... Tengo 42, y media vida por delante, y me soprende pensar, que nunca he sido tan feliz con mi pasado como ahora mismo.
Entonces, me pregunto... ¿Cómo diablos llegué aquí?
En retrospectiva, dejaba mis resfriados sin curar por no tomar bebidas calientes, no podía soportar usar una zapatilla ni en una fiesta, odiaba salir.. Es complicado, cuándo veo a una diva despeinada, perfecta, maquillada, reluciente en un top con un nudo, una falda alta y una mirada matadora. De pronto no reconozco quién sea ni de dónde salió. Luego mientras retocaba la luz de mi maquillaje, inerte sin entender que estoy haciendo, miro hacia la ducha vacía y la puerta cerrada, éste lugar es familiar, pero ha cambiado mucho.
Llego ajetreada a una oficina, parece que el mundo depende de mi, y ya tengo una taza de Espresso fuerte en mi mano, y voy bebiéndolo a sorbos y consulto el reloj, son las ocho, me siento fuera de lugar pero algo me impulsa a seguir caminando. Lleno papeleo, firmo cientos de papeles, discuto con personas que obviamente están bajo mi responsabilidad, creo que he contratado dos y he firmado un cheque de jubilación para una mujer algo mayor, de aspecto alegre, paciente y con rostro de necesitar estar en casa ya, y no trabajando para mi. Siento el respeto con el que me miran todas las personas y paso en frente a centenares de habitaciones llenas de voces, cantos y alegría que no me distrae, aunque internamente hace estragos con mis dudas.
Me parece que es medio día y reviso mi teléfono mientras estoy en una elegante feria de comidas, hablo con mi madre con tono de jefa, y me siento internamente vacía, veo el buzón sin mensajes nuevos y algo oprime mi corazón, ese sentimiento si lo conozco, se llama extrañar y ahí me siento un poco yo. De pronto, algo me espanta, veo una llamada entrante de alguien llamado "Annie", tiene una foto de una chica que reconocería como a mi misma, sólo que tiene una sonrisa muchísimo más radiante que la mía, pero esa sonrisa está vinculada con el sentimiento al ver el buzón vacío.
De nuevo, en el coche, voy con una decoradora, al parecer bastante costosa, pero no parece causarme el menor miedo firmarle un cheque de una cifra altísima que ella acepta con una sonrisa y promete terminarme "el trabajo" para dentro de tres días, pondrá todo su personal en ello.
Al salir del lugar veo una lista de cumpleaños de los empleados, tiene más de 50, ¿qué necesitaré yo con tanta urgencia?
En un santiamén de más visitas, más firmas, acuerdos, ceños fruncidos y mucho por hacer, llego a casa, me desmaquillo, guardo los tacones negros, me cambio y voy tan elegante para dormir como para salir. Me acuesto e inmediatamente, de un respingo termino de pie, corriendo para sentarme en un banquillo negro frente a un hermosísimo teléfono inalámbrico. Suena, respondo y allí tengo 15 años, por la forma en que hablo y bromeo, estoy encajando tan bien en mi mente y tan mal en lo demás justo ahora.
Cuelgo y doy saltitos de felicidad, me acuesto feliz y ahora veo lo que ha pasado, y me llena los ojos de lágrimas, soy yo misma, y estoy escuchando "17" de Avril alvigne con la cara entre las rodillas, intentando ser lo más minúscula posible. He crecido, han pasado exactamente 25 años, y ahora, tengo mucho por hacer, una hija de 18 años viajando en el exterior y un esposo que cuando me llama por teléfono me hace sentir como la niña pequeña que era cuando lo conocí.
Tomo un album de fotos y me pongo al día con mi vida, cantidad de éxito y sueños cumplidos llena esas fotos, al rato llega la sonrisa más perfecta del mundo junto con un ramo de rosas, me dice ¡Feliz Cumpleaños! y yo lloro de la emoción... Tengo 42, y media vida por delante, y me soprende pensar, que nunca he sido tan feliz con mi pasado como ahora mismo.
martes, 4 de febrero de 2014
Éste es un poema de inicio.
Éste es un poema de inicio,
cómo el sol saliendo en la mañana
haciendo brotar una semilla
para que crezca un hermoso girasol.
Ésta es una nota fugada,
de una melodía al compás de dos
que ayer por mis ojos tristes,
ante mi admiración, se me grabó.
Suena al riachuelo de la cascada,
al brío de un pájaro en mi ventana
cantando pronto en la madrugada.
Ésta es la nota suicida
que encontré en mi corazón,
entre manchones de alegría,
de allí, la nostalgia se marchó.
Ésta es una fecha en mi agenda
cargada de mucha emoción,
cómo si la vida se detuviera
cuándo miro tu resplandor.
Éste es un poema de inicio
cómo tu mirada paciente,
que tan derepente
flechó un hueco corazón.
domingo, 19 de enero de 2014
Roba mi invisibilidad.
Estoy tocando notas invisibles de lo que ya no puedo sentir, "el dolor es mejor a no sentir nada" suelo decir, pero ésto está acabando con todo sentido.. Parece que voy al borde, al imprudente borde del precipicio.
No estoy en el suelo, ni de pie, y es cobarde mantenerme así, ni de rodillas estoy, hace mucho que no lo estoy. No puede despejarme el suelo frío, no arregla nada sentirme de nuevo en el vacío.
Parece que no me dejo tiempo ni de respirar, una tarea nueva quizás matará éstos pensamientos... Apúrate, no hay tiempo mañana, ni lo habrá. Cada día estoy tratando más fuerte de no verme destruida al espejo, y sólo noto que logro lo contrario, pero me aferro, mañana lo que hago se notará más que las lágrimas que de los ojos me empiezan a brotar cuando tengo tiempo de pensar.
Atragantadas las dudas en un té, estoy cansada y ya lo sé, de nada sirve irme a dormir, si mi cabeza no descansará ésta noche ni nunca más. Parece que estoy esperando que por fin lo justo toque mi puerta, y veo que llega a mi puerta sino a mi, quizá hoy es mi fin.
No sé como terminar, ni siquiera quiero pensar en comenzar, ¿alguien me puede decir cómo continuar?, estoy aquí esperando que un soplo de viento me lleve hacia donde halle felicidad. ¿Podrías tu guiar mis manos llenas de heridas?, podrías tu abrazarme y poner cada trozo de mi alma en su lugar?. quiero reir, volver a vivir como si no quedara tiempo para disfrutar el momento un poco más, no para agotar los momentos para evitar recordar.
Dame una razón para sentir que sigo aquí.
No estoy en el suelo, ni de pie, y es cobarde mantenerme así, ni de rodillas estoy, hace mucho que no lo estoy. No puede despejarme el suelo frío, no arregla nada sentirme de nuevo en el vacío.
Parece que no me dejo tiempo ni de respirar, una tarea nueva quizás matará éstos pensamientos... Apúrate, no hay tiempo mañana, ni lo habrá. Cada día estoy tratando más fuerte de no verme destruida al espejo, y sólo noto que logro lo contrario, pero me aferro, mañana lo que hago se notará más que las lágrimas que de los ojos me empiezan a brotar cuando tengo tiempo de pensar.
Atragantadas las dudas en un té, estoy cansada y ya lo sé, de nada sirve irme a dormir, si mi cabeza no descansará ésta noche ni nunca más. Parece que estoy esperando que por fin lo justo toque mi puerta, y veo que llega a mi puerta sino a mi, quizá hoy es mi fin.
No sé como terminar, ni siquiera quiero pensar en comenzar, ¿alguien me puede decir cómo continuar?, estoy aquí esperando que un soplo de viento me lleve hacia donde halle felicidad. ¿Podrías tu guiar mis manos llenas de heridas?, podrías tu abrazarme y poner cada trozo de mi alma en su lugar?. quiero reir, volver a vivir como si no quedara tiempo para disfrutar el momento un poco más, no para agotar los momentos para evitar recordar.
Dame una razón para sentir que sigo aquí.
martes, 14 de enero de 2014
Estrella fugaz, cúmpleme éste deseo...
Abrí mi pecho y tomé la pulpa fribrosa que un día contuvo sentimientos, tomé de la repisa los frascos con etiquetas por meses del último año, llenas de un líquido salado que solía surgir de mis ojos; mezclé todo en un tazón con restos de las pinturas que antes nacían de mi...
Puse todo en un tamiz, con una pluma, cinco entradas de cine usadas con malos recuerdos picadas en trozos, unos pétalos de una rosa de mi decimoquinto cumpleaños, restos de un disco con esa canción que te cantaba... Todo ésto a modo de adorno., hice una linda hoja de papel rojizo.
La dejé secar al sol por unos días, mirándolo por horas. La picó un pajaro, la relamió una mosca, la olfateó una abeja y fue pista de aterrizaje de avispas. Al final, sólo era un papel seco que ni los insectos y pajaritos notaron ya.
La tomé y despacio escribí:
El cielo parecía pintura...
y tu risa
¡oh!
tu risa
eterna melodía mía.
Las montañas parecían hormigas
y el sol,
¡oh!
el sol
cristalizado resplandor.
La calle parecía castillo
y las flores,
¡oh!
las flores
parecían indicarme el camino.
La vida parecía un poema,
y la felicidad,
¡oh!
la felicidad
inundaba mis venas.
Pero ya no encaja aquí,
belleza y dolor
en éste destripado corazón.
Pasó el tiempo y la hoja se avejentó, se hizo polvo...
Un día, tras unos pasos rápidos y el dibujo fugaz de una sonrisa, se fundió amor con sacrificio y se creó un aperlado y lindo cristal, en forma de corazón, teñido de rojo, solemne y perfecto fue llevado en el pecho a un encuentro esperado, a ser llenado de mucha risa, bañado en sol, cubierto de felicidad y repelente al dolor.
Estrella fugaz,
cumpleme éste deseo...
Yo tengo el recuerdo feo,
Tú hazme un corazón de trofeo.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Te extraña, ella.
Hoy no lleva maquillaje y va baastante sencilla, ligera como el viento y grácil como una flor. Ha cambiado en alguna extraña manera, su risa y su sonrisa son todo lo que necesita para sentirse hermosa, lleva un afán en secreto, pero aún eso no puede derribarla, segura de si misma, viviendo de una manera imperceptible pero brindando más amor de lo que las personas suelen merecer, así es ella ahora.
Por las mañanas cuando el sol toca sus pestañas, luego de desperezarse y mirar a su vacío alrededor, te abraza en silencio y repite despacio "Te extraño", realmente lo siente en su piel recordando con fuerza la única vez que pudo abrazarle. Sonríe, sabe que aun en sueños, ese abrazo ha sido transportado por el cariño hasta allí donde ésta el indicado.
Por las tardes, en un café riéndose, sonrojándose y disfrutando, está ella brillante de alegría, de pronto alguien pasa, es parecido a él, su corazón brinca, el chico voltea y no, no es él, entonces suspira, vuelve a lo suyo y se repite para sí... "Te extraño".
Por las noches, cuando la oscuridad rodea su alrededor y alenta sus pasos, antes de dormir, agradece por ése día, piensa en todo lo bonito que ha sido y repite "Te he extrañado hoy también".
Ella está feliz con la sola presencia de él en su corazón, donde son felices. Ese cariño no se enfriará allí dentro, cada mañana, cada tarde y cada noche ella lo abraza, lo besa y lo ama un poco más.
Un secreto:
No la perderás jamás, siempre te amará, en el escondite de su corazón estás tú,
como siempre y para siempre.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Ésto fue lo que no pude decirte.
¡Vaya que es complicado iniciar un término!... Sentenciar la última página, el último verso; escribir el mismísimo Adiós. Por ello no lo hice, jamás lo dije; no me sale del corazón, y hablar con la razón en los sentimientos, para mi,
es un fraude entero, una mentira vulgar.
No siento, no veo,
quizá es que no me lo creo.
No lloro, no murmuro,
éste corazón es tuyo.
No huyo, no caigo,
no hay un nuevo barranco.
No espero, no hablo,
que callar va para largo.
No sonrío, no río,
miro al sol y está frío,
como la calle,
como la acera,
como la canción de Nochebuena,
como la niña que espera,
con el frío en sus venas,
sus manos congeladas
y aún... ¡de exagerada!
se atreve a decir,
ella afirma sin duda
que éste frío salvaje,
el sol inundado,
¡El llanto asfixiado!,
eso y demás.
Dolor y pena se consumirán,
quizá mañana no sea,
pero en honor a la espera,
una Estrella de Mayo vendrá.
Ahora
Toma lápiz y ésto transcribe,
tal y como se describe.
No se la hora
no puedo dar fecha...
Pero pasará y cerrará la brecha.
Se llenará de luz ésta calle,
colmada de flores veré la acera,
sonará dulce la Nochebuena,
y con sus manos llenas, no congeladas,
la niña esperanzada
con el amor en sus venas,
y aún... ¡de enamorada!
Te
sonreirá
ella.
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