Nota como su cabello cubre su rostro, sus ojeras opacan sus ojos, sus ropas opacan su astucia, su lentitud su creatividad, y así en la medida de las cosas, su vida opaca su felicidad.
Pasa que ahora dibuja lágrimas, o recuerdos penetrantes, profundos, inconclusos; ahora la soledad acompaña las tardes, y la compañía vuelve desesperante el anhelo de la libertad de una alma encerrada, en el trato corto, en el abrazo a medias, en el beso prohibido, en el suspiro en un viento que no se respiró. Nada puede ser demostrado ahora, toda una gama de sentimientos y colores tan adentro, una sinfonía de acordes fuertes, de muertes de vuelos de mariposas que nunca vuelven a ser las mismas, palabras redundando en el mismo aspecto, negro, muchísimo negro aquí y allá, cubriendo sus ojos, sus pestañas y lágrimas de media noche, su ventana, sus dibujos fríos, su cobertor contra el mundo, negro, pero no negro como la oscuridad, negro invisible, para darme a explicar.
Entonces, ¿qué ha pasado con lo sueños, lujurías, promesas y esperanzas?, ¿qué ha sido del luchar, que ahora es "guerra sin fin"?, ¿qué es, de las cuentas rotas y las malas pasadas, éste ser?.
Brota de sus articulaciones el baile, la poesía, las notas, las imágenes, los rostros, las caídas, las explosiones, las palabras.. es todo un volcán erupcionando.
No,es lo que parece, no, no es odio, rencor, avaricia, deseo, NO, no es malo, es bueno señor.. es sólo, es.. Es sólo mucho amor, amor acumulado, amor en pagarés, amor que quisiera darte, ya, de una maldita vez.
Groserías, impertinencias, dolor; todo por ocultar ésta cantidad de amor.
Y al final de cada baile, cada verso, monólogo o silencio; cae la paz, de haber lanzado al aire otro suspiro más, que espera llegar y adentrarse en la piel del ser amado causante de tanto llantén.
Susurrando historias de amor por los rincones, despedazando intenciones, ahora es hora de escribir nuevas historias, para cada día tener una razón de escribir, una que no sea para ti. Vivo por ti, pero debo ignorar ese hecho por lo menos por éste trecho donde no estás tú.
sábado, 30 de noviembre de 2013
viernes, 6 de septiembre de 2013
Las nubes de mi ignorancia.
En todo éste tiempo sólo he podido ir entrelazando el paisaje con lo que siento en una infinita y larga poesía, las horas pasaban tan lento que las incluí en mis versos. No puedo parar ahora que no entiendo casi nada de lo que surge a mi alrededor, mirar por la ventana y que broten lágrimas... Todo se me está complicando ahora.
Los deseos cumplidos no venían en la bandeja de oportunidades que yo creía, ahora entiendo que tocar no es entrar, y llamar no implica que vas a conversar. Los dobles sentidos no existen en este dilema, buscárselos sólo agrandará mi deseo desesperado de respuestas.
Parece que fueran cientos de horas las que recorrí buscando que unas calles, edificios muy altos y la prisa de los demás me dijeran lo que vive en mi.
No lo niego, el placer de llorar fue inmenso, y sé que voy en la dirección correcta, pero ahora, me he detenido en éste instante vacío, tener que notar que la poesía no tiene sentido todo el tiempo y no puedes estorbar in movilizándote por eso.
Este montón de coincidencias me están matando, y cuando voy volando entre las nubes que horas antes había descrito sin conocer; comienzo a comprender que el final no es éste, todo está cambiando, la adaptación de mi vida me está frustrando un poco. Mi caparazón no sirve más.
Puedo sentir, éste no es el final, es mi comienzo, hoy mi historia continua con un mar de posibilidades que nunca más voy a ver de lejos. Los sueños se hacen realidad, cuando tu realidad los acepta, si no llega, eres demasiado fracaso para lo que tienes en mente.
¤°.¸¸.·´¯`»¿Por qué?«´¯`·.¸¸.°¤
¤°.¸¸.·´¯`»Seguir«´¯`·.¸¸.°¤
Parece que fueran cientos de horas las que recorrí buscando que unas calles, edificios muy altos y la prisa de los demás me dijeran lo que vive en mi.
¤°.¸¸.·´¯`»Tropezar«´¯`·.¸¸.°¤
No lo niego, el placer de llorar fue inmenso, y sé que voy en la dirección correcta, pero ahora, me he detenido en éste instante vacío, tener que notar que la poesía no tiene sentido todo el tiempo y no puedes estorbar in movilizándote por eso.
¤°.¸¸.·´¯`»Levantar«´¯`·.¸¸.°¤
Este montón de coincidencias me están matando, y cuando voy volando entre las nubes que horas antes había descrito sin conocer; comienzo a comprender que el final no es éste, todo está cambiando, la adaptación de mi vida me está frustrando un poco. Mi caparazón no sirve más.
¤°.¸¸.·´¯`»¡Aquí vamos!«´¯`·.¸¸.°¤
Puedo sentir, éste no es el final, es mi comienzo, hoy mi historia continua con un mar de posibilidades que nunca más voy a ver de lejos. Los sueños se hacen realidad, cuando tu realidad los acepta, si no llega, eres demasiado fracaso para lo que tienes en mente.
¤°.¸¸.·´¯`»Vuelve a empezar«´¯`·.¸¸.°¤
martes, 27 de agosto de 2013
Sólo es luz.
El borde del agua brillante, rastros de luz entre un azul mar suave, casi tierno y dulce, mis manos rompiendo su soltura, girando, soy libre. Hay algo en mi mejilla, es solo un reflejo, resalta mi piel dorada por el sol y llama mi atención, no hay oscuridad aunque la necesite para brillar ella no está.
Una se llama voluntad, la otra se llama alma. Ambas controlan un vicio eterno de mi ser, una siempre está brillando, entre el rosa, el morado, el lila y el azul. La otra va despacio esperando, sólo se da a conocer cuando la luz se ha pagado y el sol no quiere brillar más. En la profundidad, cuando te ahogas despacio.
Verde, rosa, blanco.. Turquesa, beige, fucsia.
Mi sonrisa llena de burbujas, mi resurgir, mi sonreír. Una gama de colores sin fin, bajo el agua sale a vivir. Es irónica la manera en que el mundo a tu alrededor se va pintando, cada día de un color. Entonces me di cuenta de cientos de cosas, es como si notaras todos los escondrijos de la vida.
Mis dedos escondiendo mi expresión de asombro, ahora no puedo negar todo lo que estoy viendo, mi cabello está en el aire, siento la brisa de verano. Hay un coro de pájaros los árboles y están llenos de hojas, el agua es azul como el mismo cielo, la oscuridad es color apagado, no existe el negro, y el blanco es solo transparencia.
La manera en que viví desapareció, por que hoy sé que..
Una se llama voluntad, la otra se llama alma. Ambas controlan un vicio eterno de mi ser, una siempre está brillando, entre el rosa, el morado, el lila y el azul. La otra va despacio esperando, sólo se da a conocer cuando la luz se ha pagado y el sol no quiere brillar más. En la profundidad, cuando te ahogas despacio.
Verde, rosa, blanco.. Turquesa, beige, fucsia.
Mi sonrisa llena de burbujas, mi resurgir, mi sonreír. Una gama de colores sin fin, bajo el agua sale a vivir. Es irónica la manera en que el mundo a tu alrededor se va pintando, cada día de un color. Entonces me di cuenta de cientos de cosas, es como si notaras todos los escondrijos de la vida.
Mis dedos escondiendo mi expresión de asombro, ahora no puedo negar todo lo que estoy viendo, mi cabello está en el aire, siento la brisa de verano. Hay un coro de pájaros los árboles y están llenos de hojas, el agua es azul como el mismo cielo, la oscuridad es color apagado, no existe el negro, y el blanco es solo transparencia.
La manera en que viví desapareció, por que hoy sé que..
"Nacimos para vivir a color y morir en blanco y negro"
Y el color, sólo es luz.
jueves, 25 de julio de 2013
I want to be loved
- ¡Espera! No te vayas, te lo diré ahora...
Espera, espera. Quiero ser amada.
Él giró sobre la punta de sus pies y retrocedió mil días, y 999 noches, a una tarde sin juicio.
Lucía hermosa, pero era complicada, el esfuerzo de sus labios para pronunciar un si, la forma en que aparta mi mano en la multitud, ese baile para evitarme un abrazo... olía mal, bastante mal.
Los suspiros y miradas a la nada, el vacío en medio de una frase que nunca culminaba, esos ojos que de felicidad pasaban a vacío, un enorme vacío.
No lloraba, no, nunca lo hacía, parecía de piedra y llena de hiedra, encerrada y preparada para no salir jamás. Intenté, una y cien veces, un instante cada día, ella confunde, mezcla.
Puede hacerte creer que la persona perfecta con su sonrisa.
Pero jamás se sintió como si necesitara de mi, como si quisiera ser amada... ¿por qué lo dice ahora?
- Cuesta, la realidad apesta. Mis sentimientos murieron, aprendí a estar sola. Me encantó estar sola, y pasaba tardes sin tener a quien escribir, se que siempre tengo a alguien enamorado de mi, pero yo nunca de nadie, porque lo había intentado, y cuando yo me enamoro, la magia se tuerce, no es correspondido. Puede estar conmigo, pero su mente está a cientos de kilómetros.
No quiero depender de nadie, eso duele, o eso decía. Me convertí en adicta a tus besos y tus sonrisas, a la forma en que haces que me ría con tus muecas y en que pueda pasarme la tarde diciéndote tonterías sin que te aburran. Me enamoré y quise negarlo, estabas enamorado de mi y quise callarlo, alejarte, empujarte fuera de mi existencia antes que hirieras, pero no puedo.
Estás tan dentro de mi como mi sangre, y no puedo no necesitarte, estás en todo lo que hago. QUIERO SER AMADA, te lo he dicho a gritos, pero no se escucha fácilmente.
Pasa que no me impresiono fácil, y me gusta la perfección, pero ahora mis deseos se reducen a oír tu voz.
- Me dijiste que me fueras.
-Para ver si te quedabas, pero que más da, quédate, mi miedo se ha ido, quédate que te necesito.
Espera, espera. Quiero ser amada.
Él giró sobre la punta de sus pies y retrocedió mil días, y 999 noches, a una tarde sin juicio.
Lucía hermosa, pero era complicada, el esfuerzo de sus labios para pronunciar un si, la forma en que aparta mi mano en la multitud, ese baile para evitarme un abrazo... olía mal, bastante mal.
Los suspiros y miradas a la nada, el vacío en medio de una frase que nunca culminaba, esos ojos que de felicidad pasaban a vacío, un enorme vacío.
No lloraba, no, nunca lo hacía, parecía de piedra y llena de hiedra, encerrada y preparada para no salir jamás. Intenté, una y cien veces, un instante cada día, ella confunde, mezcla.
Puede hacerte creer que la persona perfecta con su sonrisa.
Pero jamás se sintió como si necesitara de mi, como si quisiera ser amada... ¿por qué lo dice ahora?
- Cuesta, la realidad apesta. Mis sentimientos murieron, aprendí a estar sola. Me encantó estar sola, y pasaba tardes sin tener a quien escribir, se que siempre tengo a alguien enamorado de mi, pero yo nunca de nadie, porque lo había intentado, y cuando yo me enamoro, la magia se tuerce, no es correspondido. Puede estar conmigo, pero su mente está a cientos de kilómetros.
No quiero depender de nadie, eso duele, o eso decía. Me convertí en adicta a tus besos y tus sonrisas, a la forma en que haces que me ría con tus muecas y en que pueda pasarme la tarde diciéndote tonterías sin que te aburran. Me enamoré y quise negarlo, estabas enamorado de mi y quise callarlo, alejarte, empujarte fuera de mi existencia antes que hirieras, pero no puedo.
Estás tan dentro de mi como mi sangre, y no puedo no necesitarte, estás en todo lo que hago. QUIERO SER AMADA, te lo he dicho a gritos, pero no se escucha fácilmente.
Pasa que no me impresiono fácil, y me gusta la perfección, pero ahora mis deseos se reducen a oír tu voz.
- Me dijiste que me fueras.
-Para ver si te quedabas, pero que más da, quédate, mi miedo se ha ido, quédate que te necesito.
viernes, 5 de julio de 2013
Cómo dos aves fénix en un cielo azul.
- Que extraña, «¿qué extraña?»
No reconozco esa sonrisa, ni esas pantorrillas, la luna brilla diferente, todo fue tan de repente...
«¿Qué pasó?, No, ya, en serio, ¿qué pasó?».
Sigue siendo extraño todo ésto.
- Que distinto, «¿qué es distinto?».
No sé de quien es ese rostro
- No sabes, «¿no se?».
Preguntar serviría.
- Pero no sabes a quién, «¿a quién?».
- A ti, «¿A mi?».
Bien, ya van tomando orden mis pensamientos.
- Te reconozco, tú me reconoces, «¿por qué no me reconozco?». La del espejo es una ajena, mírala de cerca, «parece una niña buena». Eres tú, «¿Quién?», pues tú y deja de preguntar, que yo puedo explicarte, yo misma, una tú de otra parte, de otra era, de otra con tú mismo nombre y menos pasado, «¿hablas de mi?», por última vez, si.
- Hace varias lunas atrás... «¿Éstas lunas o las viejas lunas?», ¿qué más dan las lunas?, calla ya.
Hace algún tiempo, algunos errores, digo, días antes de hoy; ella era polvo. No puedo decirte cómo ni porqué, pero él era magia pura y sumisa, «¿y ella? ¿qué era ella?», un fénix. Si, un pequeño y frágil fénix que no podía nacer de nuevo, que había cumplido ese ciclo cientos de veces, eso era ella; la que tú reconocías, la de los cabellos sin forma y sonrisas caídas a pedazos, la que debajo de la lluvia no se cubría, la que iba dando pasos tirando en la calle su vida, la que le quedaba.
Él también era un fénix, aún más glorioso, más hermoso; con más brillo, y con unas llamas de vida más abrasadoras que el fuego; pero no podía encenderse le faltaba una chispa, una de vida. «¡Ilógico!, uno necesita vida, y la otra con gusto la tira!, ¡ilógico!», no, lógico más bien, que dos almas destinadas a encajar logren unirse...
Se parecen, puedes verlo en sus rasgos, en cómo reacciona su alma al verse comprimida, nota su parecido, incluso cómo respiran, son vida, la que le sobraba a ella, la que le faltaba a él, la lógica simple que una a dos seres conectados con su hilo rojo del destino, así como las lágrimas corren de la misma manera en los caudales distintos de sus mejillas, puedes ver en todo que se parecían.
No te reconoces querida, porque ya no eres cenizas, has renacido... Eres un fénix, pero tu aletear suena doble, son dos, nota su perfección, «incluso sus cuellos juntos, forman un corazón», lo has captado, es amor lo que los han salvado.
No reconozco esa sonrisa, ni esas pantorrillas, la luna brilla diferente, todo fue tan de repente...
«¿Qué pasó?, No, ya, en serio, ¿qué pasó?».
Sigue siendo extraño todo ésto.
- Que distinto, «¿qué es distinto?».
No sé de quien es ese rostro
- No sabes, «¿no se?».
Preguntar serviría.
- Pero no sabes a quién, «¿a quién?».
- A ti, «¿A mi?».
Bien, ya van tomando orden mis pensamientos.
- Te reconozco, tú me reconoces, «¿por qué no me reconozco?». La del espejo es una ajena, mírala de cerca, «parece una niña buena». Eres tú, «¿Quién?», pues tú y deja de preguntar, que yo puedo explicarte, yo misma, una tú de otra parte, de otra era, de otra con tú mismo nombre y menos pasado, «¿hablas de mi?», por última vez, si.
- Hace varias lunas atrás... «¿Éstas lunas o las viejas lunas?», ¿qué más dan las lunas?, calla ya.
Hace algún tiempo, algunos errores, digo, días antes de hoy; ella era polvo. No puedo decirte cómo ni porqué, pero él era magia pura y sumisa, «¿y ella? ¿qué era ella?», un fénix. Si, un pequeño y frágil fénix que no podía nacer de nuevo, que había cumplido ese ciclo cientos de veces, eso era ella; la que tú reconocías, la de los cabellos sin forma y sonrisas caídas a pedazos, la que debajo de la lluvia no se cubría, la que iba dando pasos tirando en la calle su vida, la que le quedaba.
Él también era un fénix, aún más glorioso, más hermoso; con más brillo, y con unas llamas de vida más abrasadoras que el fuego; pero no podía encenderse le faltaba una chispa, una de vida. «¡Ilógico!, uno necesita vida, y la otra con gusto la tira!, ¡ilógico!», no, lógico más bien, que dos almas destinadas a encajar logren unirse...
Se parecen, puedes verlo en sus rasgos, en cómo reacciona su alma al verse comprimida, nota su parecido, incluso cómo respiran, son vida, la que le sobraba a ella, la que le faltaba a él, la lógica simple que una a dos seres conectados con su hilo rojo del destino, así como las lágrimas corren de la misma manera en los caudales distintos de sus mejillas, puedes ver en todo que se parecían.
No te reconoces querida, porque ya no eres cenizas, has renacido... Eres un fénix, pero tu aletear suena doble, son dos, nota su perfección, «incluso sus cuellos juntos, forman un corazón», lo has captado, es amor lo que los han salvado.
jueves, 27 de junio de 2013
Esta será otra noche.
Pateando cajas de cartón en una habitación muy desorganizada, por supuesto, es de un soñador; sin luz, ventanas cerradas y cortinas corridas.
De una caja sale un pequeño bulto de papel arrugado, lo toma, se hace espacio entre la basura de la cama lo desenreda en sus manos y comienza a leer.
De una caja sale un pequeño bulto de papel arrugado, lo toma, se hace espacio entre la basura de la cama lo desenreda en sus manos y comienza a leer.
Esta será otra noche que piense en todo lo que podríamos ser y no seremos.
Otra noche en la que pensaré que hay esperanzas y que luego las ahogaré en un vaso medio lleno.
Y no quiero hacer eso, no quiero perder las esperanzas que tengo en ti,
porque me da igual que no me conozcas o pensar que quizá nunca lo hagas,
la esperanza es lo único que puedo tener ahora mismo,
es lo único que me queda y que me ayuda a levantarme día a día,
a sonreír y pensar ‘¿será hoy el día?’.
Que desde que supe de tu existencia, solo quiero saber de ti y de tu sonrisa.
Lo único que me apetece hacer es imaginarnos a los dos juntos,
riéndonos, durmiendo, solos tu y yo.
Por eso no quiero ahogar la esperanza en el vaso, porque realmente,
la necesito conmigo.
Entonces, se tira de espaldas a la cama, atónita.
Ve la fecha del papel y no puede decir nada, entonces, toma un lápiz le da vuelta al papel y escribe una tonta respuesta.
Esta será otra noche en que sonría con todo lo que somos y seremos.
Otra noche en la que me siente a pensar que la vida me regaló de pronto,
todas las esperanzas de vivir feliz de nuevo.
Y no quería hacer eso, ahogar mis esperanzas que comenzaban a surgir por ti,
pero me dio igual cuanto había sufrido antes,
eres lo único que tenía y tengo desde entonces.
Lo único que me queda es levantarme otra vez para nuevo día y sonreír,
porque no tengo más remedio que ser felíz a tu lado, porque Hoy es el día.
Ahora siempre es el día.
Desde que supe de tu existencia, no supe más que preguntar,
leer y sorprenderme cada día un poco más,
dejándote a ti, lo de hacerme feliz.
Lo único que me apetece hacer es buscarte para estar los dos juntos,
riéndonos, durmiendo, solos tu y yo.
Por eso doy gracias de no haber ahogado la esperanza en el vaso,
porque realmente...
Te necesito conmigo.
viernes, 31 de mayo de 2013
Vamos, al prado verde.
Por si no lo sabes (espero que no te espantes), quería hablarte, de mi persona y de mi manía de imaginarme un mundo, con palabras, conversaciones, seres ficticios tan grande, que se me ha enmarañado en la mente y un día quiso salir a vestirse de realidad.
Ni te imaginas como me miró mi imaginación. El charco que yo imaginaba lago estaba podrido y putrefacto, el cielo azul, estaba lleno de nubes grises que lanzaban lluvias como balas, dolorosas y que hacían todo triste; las amistades no existían, la imaginación miró dentro de ella un par de minutos, y sólo me dijo "Mejor vivo en tu cabeza", dio un giro y volvió dentro mío, desde entonces allí la resguardo, incluyendo mis sueños y las ilusiones.
Miraba por la ventana, no veía edificios y techos con hileras de tejas, me internaba en los campos verdes de las montañas, en un sueño de hadas casi perfecto, casi real, donde yo ponía las calles, la lluvia y el sol, que brillaba sólo en la cantidad justa en que no lastimaba mis ojos.
Ese paraíso se cerraba conjunto con mis ganas de sentir cuando abandonaba la ventana, así cada día, cada noche, y aun cuando imaginaba mirar, acostada en mi almohada.
Pasaron meses, o siglos, o mi vida entera en esos segundos, en cada uno de ellos, en cada instante observando, modificando todo en mi mente; esta loca travesía no podía ser más de mente, no más que yo.
Vi un punto ciego, le lancé todas mis dudas, él me lanzó flores; yo le di armas, él las adornó con corazones.
Miré de soslayo cada detalle, con la mirada más frívola que encontré, con un trozo de alma congelada y podrida, así le miré cuando me hablaba. No había manera de mantener 10 segundos la mirada, una sonrisa la arruinaba.
Un día estaba mirando por la ventana, una figurilla se alejaba en el prado verde; el punto ciego se había metido en mi paraíso, estaba furtivo en mis sueños, prisionero de mi amor y condenado a mi. Iba sonriendo, como encantado, como la primera mirada que me dio, como el primer beso que me encarceló.
No aparezcas enseguida, te creía a la vuelta de la esquina; resulta que no estabas allí, estabas en la punta de mi nariz y nunca te vi. Ahora estás amándome, con tus alas arropándome. Me ha hecho libre, mi imaginación se sienta conmigo ahora, habla de ti a todas horas, ya no me siento sola.
Condenada estoy, condena a muerte, muerte de repente, muerte lenta, adorarte cada instante de mi viaje a acostumbrarme, acostumbrarme a que... Soy feliz.
Ni te imaginas como me miró mi imaginación. El charco que yo imaginaba lago estaba podrido y putrefacto, el cielo azul, estaba lleno de nubes grises que lanzaban lluvias como balas, dolorosas y que hacían todo triste; las amistades no existían, la imaginación miró dentro de ella un par de minutos, y sólo me dijo "Mejor vivo en tu cabeza", dio un giro y volvió dentro mío, desde entonces allí la resguardo, incluyendo mis sueños y las ilusiones.
Miraba por la ventana, no veía edificios y techos con hileras de tejas, me internaba en los campos verdes de las montañas, en un sueño de hadas casi perfecto, casi real, donde yo ponía las calles, la lluvia y el sol, que brillaba sólo en la cantidad justa en que no lastimaba mis ojos.
Ese paraíso se cerraba conjunto con mis ganas de sentir cuando abandonaba la ventana, así cada día, cada noche, y aun cuando imaginaba mirar, acostada en mi almohada.
Pasaron meses, o siglos, o mi vida entera en esos segundos, en cada uno de ellos, en cada instante observando, modificando todo en mi mente; esta loca travesía no podía ser más de mente, no más que yo.
Vi un punto ciego, le lancé todas mis dudas, él me lanzó flores; yo le di armas, él las adornó con corazones.
Miré de soslayo cada detalle, con la mirada más frívola que encontré, con un trozo de alma congelada y podrida, así le miré cuando me hablaba. No había manera de mantener 10 segundos la mirada, una sonrisa la arruinaba.
Un día estaba mirando por la ventana, una figurilla se alejaba en el prado verde; el punto ciego se había metido en mi paraíso, estaba furtivo en mis sueños, prisionero de mi amor y condenado a mi. Iba sonriendo, como encantado, como la primera mirada que me dio, como el primer beso que me encarceló.
No aparezcas enseguida, te creía a la vuelta de la esquina; resulta que no estabas allí, estabas en la punta de mi nariz y nunca te vi. Ahora estás amándome, con tus alas arropándome. Me ha hecho libre, mi imaginación se sienta conmigo ahora, habla de ti a todas horas, ya no me siento sola.
Condenada estoy, condena a muerte, muerte de repente, muerte lenta, adorarte cada instante de mi viaje a acostumbrarme, acostumbrarme a que... Soy feliz.
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